viernes, 2 de julio de 2010

Paris je t'aime


Y fue cuando me saludaste por la calle. En el trabajo. En los bares. En los pisos de amigos. O de desconocidos. Bebiendo, fumando, hablando, queriendo, beber, fumar, hablar, querer. Y tú reías. Y yo hacía que reía. Me gustabas. Lo sabías. Me gustaba. Que lo supieras.

Tú me presentaste a tus amigos, tus bares, tus calles, tus miedos, tus bares, tus calles, tus miedos, tus ilusiones, tus riesgos, tus esperanzas. Yo callaba. Daba igual. No te importaba. Tú me presentaste a tu familia. Y entonces, un día, nos besamos.

Tú me escuchabas hablar alemán, escuchabas mi música, escuchabas mis cuentos. Yo te contaba otras vidas. A ti te encantaba. Yo te presentaba a mis amigos, mis bares, mis calles. Tú me preguntabas por mis miedos, mis ilusiones, mis riesgos, mis esperanzas. Yo callaba. Aunque no daba igual.

Estábamos juntos, muy juntos. Cada vez más juntos. Entre el ruido, la lluvia, la escasa niieve. El frío. Me encanta que haga frío. Aunque tú lo odies. Yo escuchaba tus quejas, tus ruidos, tus neuras. Yo escuchaba tu música. Escuchaba tu pulso. Escuchaba tus latidos. Cerca del pecho.

Reíamos, esta vez los dos, corríamos, nadábamos, bebíamos, nos abrazábamos, no besábamos, nos queríamos y, entonces, nos dormíamos. Yo te peinaba. Tú me acariciabas el pelo. Yo te besaba todo tu cuerpo. Tú gritabas. A veces sin motivo. Otros con motivos. Tú me presentaste a tus amigos, tus bares, tus calles, tus miedos, tus miedos, tus miedos... Yo tenía miedo. Pero te abrazaba. Me abrazabas.

Tú me ponías a Bowie, a los Rolling, a Waits. Yo te leía de todo. Tú te dormías pronto. Escuchando a Bowie, a los Rolling, a Waits. Paseábamos, nos desnudábamos, reíamos, cantabas, te miraba, te admiraba, callaba. Hablabas, me pedías que hablará, te miraba, te admiraba.

Y el tiempo pasaba. Legaba el frío. Me encanta que haga frío. Yo estudiaba. Yo leía. Yo iba al cine. Yo escuchaba mi música. Escuchaba tu música. Yo bailaba. Yo nadaba. Yo callaba. Tú gritabas, tú gritabas. Siempre con motivo. Tú llorabas, tú llorabas, tú llorabas. Y entonces, el tiempo pasaba. Y llegaba el invierno.

Hay veces en que la vida te pide un cambio. Como las estaciones, nuestra primavera fue maravillosa pero ahora ya ha terminado el verano, hemos dejado pasar el otoño y ahora, de repente, hace tanto frío que todo, todo se está congelando a nuestro alrededor. Nuestro amor se ha dormido, y la nieve lo ha tomado por sorpresa. Pero si te duermes en lanieve no oirás la llegada de la muerte.

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